Pablo Javier Pérez López: “No puede vaciarse la literatura de pensamiento”

Pablo Javier Pérez López, Doctor en Filosofía por la Universidad de Valladolid, autor de Poesía, Ontología y Tragedia en Fernando Pessoa (Manuscritos, 2012), co-editor de El pensar poético de Fernando Pessoa (Manuscritos, 2010) y miembro del equipo que edita las Obras de Fernando Pessoa publicadas por la editorial Ática, responde a Daniel Moreira Duarte, respecto a los estudios pessoanos y a las relaciones entre Pessoa y Nietzsche y entre Literatura y Filosofía.

Daniel Moreira Duarte – Se publica este mes, estimado Pablo, en la Editorial Manuscritos, tu disertación doctoral, Poesía, Ontología y Tragedia en Fernando Pessoa, según Jerónimo Pizarro “uno de los mejores y más completos estudios escritos sobre Fernando Pessoa en España”. Preciosa es la atención que dedicas a la “recuperación” y a la “encarnación” pessoanas del “gran diálogo” “entre” “Poesía” y “Filosofía”: recuperación y encarnación de un “diálogo eterno”, como intuyó Álvaro Ribeiro en 1944, a pesar de que por ese entonces la dimensión filosófica de los escritos poéticos y ensayísticos de Pessoa no despertaba tanto el interés académico como en la actualidad. ¿Cómo explicas el “purismo literario”, como lo denominas, ese “deseo de mirar a Fernando Pessoa únicamente desde el ámbito literario”, el cual parece haber dominado en larga medida los estudios pessoanos? ¿Y cómo explicas el correspondiente “purismo filosófico”, el cual parece haber consistido no menos a menudo en una desvalorización filosófica incluso de los escritos más sistemáticos, aun cuando incompletos, del joven Pessoa? ¿Qué significa, en suma, semejante voluntad de negar lo filosófico de las escrituras varias del poeta, o de vaciar de pensamiento, al final, la propia literatura?

Pablo Pérez López – Creo que en buena medida el triunfo tanto del purismo literario como del purismo filosófico responde a la deshumanización y al nihilismo que nuestra cultura ha vivido y vive un largo tiempo. Es precisamente Pessoa encarnación ejemplar del pensar poético que supone una aceptación del diálogo entre nuestros dos grandes instintos, el querer saber, la voluntad de verdad, y el querer existir: la existencia estética, la voluntad de ilusión. De la recuperación de ese gran diálogo eterno nace la profundidad ontológica de la estética pessoana que no se puede descubrir si jugamos a ser huérfanos del sentir o huérfanos del pensar que es lo que estos purismos han protagonizado. Fernando Pessoa supera dialécticamente tanto el mero lirismo como el racionalismo y en esa superación radica su riqueza ontológica y estética.

La desvalorización de la dimensión filosófica de Pessoa, que ha sido evidente largo tiempo y en buena parte lo sigue siendo, se traduce en la ausencia de una edición completa de los textos filosóficos y en el lugar común “un poeta inspirado por la filosofía..”

La deslegitimación filosófica de lo literario es una herencia propia de nuestra cultura que desde el Socratismo y la Modernidad filosófica han hecho de la separación del misterio, la irracionalidad y lo trágico un modo de vivir, o, mejor, de no-vivir.

Vaciar la literatura de pensamiento es positivo e incluso esencial cuando por pensamiento o filosofía comprendemos exclusivamente racionalismo, pensamiento desapasionado, pero no cuando el pensar se concibe irremediablemente unido al sentir y al vivir apasionado. Caeiro, el más antimetafísico de los poetas, no puede dejar de hacer metafísica, no puede dejar de pensar aunque quiera. Cuando conocer se convierte en trabajar con la metáfora favorita de uno, para decirlo con Nietzsche, la literatura debe aceptarse como el arte “casada com o pensamiento”, en palabras de Soares. No puede vaciarse la literatura de pensamiento. No puede vaciarse el pensamiento de literatura. Las fronteras se han hecho confusas y permeables. Pessoa formaba parte de esta raza sagrada de los mestizos entre poesía y pensamiento.

D.M.D. – ¿Y cómo concibes entonces la verdadera relación entre literatura y filosofía en Pessoa? ¿O cómo la ves, cuál es tu percepción respecto al modo como de hecho se articulan en Pessoa la poesía y la ontología, sin la cual sin duda no es posible hablar de filosofía? En tu estudio, un estudio apasionante y absolutamente indispensable para quienes pretendan abordar simultáneamente lo artístico y lo filosófico de la obra pessoana, llamas la atención hacia lo que consideras ser una “tendencia” “natural” no sólo de Fernando Pessoa sino de toda la cultura “portuguesa”: la doble tendencia hacia el ”pensar sintiendo” y hacia el “sentir pensando”. Sin embargo, ¿es posible decir cuál de los dos lados de la moneda, el del “emocionalizar el pensamiento” o el del intelectualizar las emociones, es más expresivo en Pessoa o merece ser destacado en la actualidad?

P.P.L. – No sé si se puede hablar de “verdadera relación”. De lo que estoy seguro es de que la literatura pessoana, la estética pessoana, que en gran medida nace de una aceptación profunda de la pluralidad óntica, que tiene su seno en la encarnación de la alteridad, es un pensar poético, en los términos de Antonio Machado, un pensar “esencialmente heterogeneizador”. En este sentido la dualidad identidad-pluralidad y por ello mismo la dualidad Verdad-Mentira se muestran artificiales y rotas. En Pessoa el diálogo entre identidad y pluralidad, el mirarse en el espejo de los otros, el buscar nuestro verdadero rostro en los rostros ajenos, visitados, sentidos y vividos, parece ser el corazón esencial de su existencia artística. De este modo la estética pessoana recupera esta articulación “natural” entre pensar y sentir, eso que Vico llamó “Sabiduría poética”. Es natural en cuanto inevitable. De su huida viene la deshumanización y el lado negativo de lo trágico: “querer más de lo que se puede”.  No sabría qué lado de la moneda trágica es más visible en Pessoa. Creo que hay que mostrar la moneda en su conjunto y hacer visible la cara olvidada a quien apenas pudo ver una de ellas.

D.M.D. – ¿Y lo trágico pessoano, cómo lo definirías en su relación con lo poético y ontológico? Hoy en día, cuando pensamos en tragedia no podemos dejar de acordarnos de Nietzsche: si podemos decir que el “amor fati” nietzscheano, el trágico amor nietzscheano, el amor dadivoso y no amor-receptáculo, es un amor de lo que es, de lo que se hace presente en cada momento, ¿cómo lo concilias tú con el saudosismo al que Pessoa tampoco fue totalmente ajeno? Sin duda, Nietzsche, o Zaratustra, es el profeta del llamado sobrehumano, pero ¿es el sobrehumano inhumano, irracional? En “Para la Genealogía de la Moral”, Nietzsche considera que el “ideal ascético”, esa voluntad de nada, de ascender a la nada, a la inconsciencia, que es lo que el paraíso sería, desde un punto de vista moralmente ateo, no es un ideal verdadero sino tan sólo un medio de la auto-superación de la naturaleza misma en dirección a más positivas formas de vida, en dirección a formas de vida cada vez más conscientes: ¿cómo concilias tú ese criticismo del ideal ascético, un criticismo de algún modo histórico, con la necesidad de “presentificar” la “ausencia” que tampoco dejas de encontrar en Pessoa?

P.P.L. – Siempre que hablamos de Tragedia, antes que nada pienso en Unamuno, que define la vida como tragedia: “vida es tragedia, y la tragedia es perpetua lucha, sin victoria ni esperanza de ella “. Y además pienso en unas palabras de María Zambrano a propósito de Unamuno, en su libro homónimo: “la tragedia misma, pues la lucha de la cultura griega fue entre la unidad y la pluralidad […] la tragedia estriba en que la pluralidad está dentro de la unidad misma, en su seno”. Es esta la gran experiencia trágica pessoana, que de algún modo es también la del pensar poético o trágico, que supone una aceptación del diálogo entre filosofía y poesía, entre la voluntad de unidad, de homogeneización ontológica, y la voluntad de pluralidad, la heterogeneización ontológica, entre la Voluntad de Identidad y la Voluntad de Alteridad. Buscamos quiénes somos, qué somos, sin dejar de fluir por la más profunda otredad. Somos siendo.

El amor fati, el fatalismo propio del pensar trágico nietzscheano, creo que tiene un matiz menos histórico y más suprahistórico, en cuanto aceptación de nuestra naturaleza trágica, enferma y contradictoria, en cuanto aceptación de nuestra irracionalidad, nuestra ilusión, nuestra animalidad y nuestro deseo. En este sentido el saudosismo pessoano, que late en el trasfondo, más allá de escuelas o corrientes, tiene que ver con una profunda nostalgia del pasado y del futuro, que sólo alcanzada desde la más profunda soledad nos otorga la esencia de lo recordado o lo deseado. Presencia de la Ausencia surpahistórica, que nace del momento vertical, y vivencia artística, que es una imposición de la eternidad a la vida. Y todo en el seno del conocimiento trágico. Podríamos aplicar a Pessoa las palabras que Nietzsche dedica a Shakespeare: “el poeta del conocimiento trágico”.

D.M.D. – Hemos de decir, tal vez, que no siempre estamos de acuerdo, ¿no?, aunque he aprendido muchísimo sobre la relación de Pessoa con Nietzsche a través de la lectura de tus trabajos. Para mí fue una sorpresa descubrir que ya Jacinto Prado Coelho, en 1949, escribiera a propósito de tal relación: ¿cómo llegaste tú al tema?

P.P.L. – Es fundamental no estar de acuerdo. ¿De qué hablaríamos en ese caso? Si todos los pessoanos estuviésemos de acuerdo haríamos muchos menos amigos. “¿Quién nos salvará de la siniestra manía de tener razón?”, dice Pessoa en una nota mecanografiada. Con Pessoa se aprende que tener pasión por la vida, por la poesía, por el conocimiento… es siempre mejor que tener razón. No creo que la finalidad última del investigador pessoano sea siempre escudriñar las auténticas influencias, las verdaderas razones, los verdaderos pensamientos-sentimientos del sujeto-objeto Fernando Pessoa sino empaparse de la riqueza que produce caminar por la Selva Pessoa. Cada nueva gruta, cada nueva especie en ella encontrada nos hace comprendernos un poco mejor como especie o asombrarnos un poco más de nosotros mismos. (“el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestro propio rostro”, dijo Borges). Es imposible dejar de investigar a Pessoa sin aceptar el innegable corazón literario-ficcional que late en toda su obra-vida. Pessoa es un constante juego literario. Buena parte de la crítica, a mi entender, ha olvidado esto.

En este sentido, es posible que yo mismo haya defendido tesis poco verosímiles, pero siempre ha sido por este motivo, por dejarme seducir por el lado literario de la tesis y una vez puesto de manifiesto con claridad el texto inédito o el documento o pista descubiertos.

Llegué a Nietzsche desde la intuición o el lugar común habitual, ese “aire de familia” que parece relacionar a Nietzsche y Pessoa. Después comencé a buscar referencias directas. Aún me recuerdo en los Reservados de la Biblioteca Nacional de Portugal, descubriendo manuscritos con referencias inéditas a Nietzsche. Después publiqué un artículo sobre el tema y seguí trabajando sobre el asunto. Es una temática que viene de lejos, como indicas, pero creo que no se había indagado con total profundidad y que queda mucho trabajo por delante.

D.M.D. – ¿Y proyectos, trabajos por venir? ¿Qué podemos esperar, por ejemplo, respecto a la edición de las obras de Pessoa?

P.P.L. – No tengo proyectos en vista. Me conformo con tratar de ser feliz. Creo que hay muchos años de trabajo por delante hasta conseguir una edición completa de las obras.

D.M.D. – ¿Y cómo interpretas, en la actual coyuntura económica y política, el futuro de los estudios pessoanos?

P.P.L. – No habrá financiación con facilidad. Desde mi punto de vista, urge la internacionalización de los equipos y el reconocimiento del trabajo de los jóvenes investigadores.

Daniel Moreira Duarte

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Un comentario

  1. JULIA ALONSO · · Responder

    Si hay algo que me fascina de Pablo Javier es esa capacidad borgiana para descubrir en Pessoa algo nuevo, un camino inédito, una ruta inexplorada.
    Los estudios pessoanos se han enriquecido de manera sobresaliente con las aportaciones de este joven filósofo, mejor, de este poeta-pensador el cual en un futuro no lejano va a dar mucho que hablar…

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